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Saturday, October 03, 2009

EL ORO DE LOS ALQUIMISTAS


La Gran Obra de Hermes es,por tanto,una operación esencialmente mágica y la más elevada de todas por cuanto supone lo absoluto en ciencia y en voluntad.Hay luz en el oro,oro en la luz y luz en todas las cosas.La voluntad inteligente que se asimila:la luz dirige así 

las operaciones de forma sustancial y no se sirve de la química más que como de un instrumento secundario.La influencia de la voluntad y de la inteligencia humana sobre las operaciones de la naturaleza dependientes en parte de su trabajo es,por otro lado,un hecho real que todos los alquimistas serios han logrado realizar,en razón de sus conocimientos y con su fe,y han reproducido sus pensamientos en la fusión ,en la salificación y en la recomposición de los metales.Agripa,hombre de erudición inmensa y de un hermoso genio,más puro filósofo y excentrico no pudo sobrepasar los límites del análisis y de la síntesis de los metales.
La creación del oro en la Gran Obra se hace por trasmutación y por multiplicación.
Raymundo Lulio,dice que para hacer oro se necesitan oro y mercurio,y que para hacer plata,se necesitan plata y mercurio,despues agrega:
"Entiendo por mercurio,ese espíritu mineral tan fino y tan depurado que dora aún a la misma simiente del oro y platea la de la plata."Nadie duda de que él no hable aquí del od o luz astral.
La sal y el azufre no sirven en la obra más que para la preparación del mercurio,y es a éste ,a quien hay que asimilar e incorporar el agente magnético.
(Eliphas Lèvi)

Monday, September 21, 2009

ALQUIMIA ESPIRITUAL




http://www.hermeticum.net/txt/vocas.htm
2.- ALQUIMIA ESPIRTUAL
La alquimia espiritual, por su parte, desprecia como pseudoalquimia a la anterior. El auténtico alquimista no busca producir oro material sino que entiende la alquimia como un proceso de iluminación en el sentido de transmutación o palingenesia (regeneración), un método para experimentar niveles de la realidad inaccesibles a la percepción ordinaria. 
Mientras que la alquimia material utiliza sustancias del mundo físico para producir resultados físicos; la alquimia espiritual, por el contrario, trabaja con sustancias materiales como medio para otro fin: conseguir la experiencia de una transmutación interior.
Las fases simbólicas de la alquimia espiritual son la Nigredo, la Albedo y la Rubedo:


1.- La nigredo es la fase preparatoria, el material caótico, la materia prima, el encuentro con la oscuridad y lo profundo. El encuentro con uno mismo: la noche oscura del alma, la melancolía.

2.- La albedo introduce el orden en el caos, un orden que se manifiesta a este nivel como oposición de contrarios en díadas como cuerpo/espíritu o plata/oro.

3.- La rubedo supone la coincidentia oppositorum a través de(l) Mercurio (Hermes), la personificación de la energía mediadora. El resultado de esta fase es la coniunctio, la unión de lo separado en las fases anteriores, una unión cuyo producto es la piedra filosofal. 
El lapis (la piedra), por tanto, es el fruto de los dos elementos extraídos del caos al inicio de la obra: el retoño aparece bajo la forma del Andrógino Hermético y bajo la rúbrica "Dos en uno".
Finalemente, el alquimista descubre que el fruto de la unión no es otro sino él mismo, su auténtico yo regenerado.








              

ALQUIMIA



Entre los magníficos libros y documentos que guarda la Orden Rosacruz en su fondo documental, se encuentra un ejemplar de la primera edición en francés del Kybalion, una de las obras clásicas en el esoterismo. Se reproduce aquí, un capítulo de dicha obra por cuanto reviste un interés especial para los Rosacruces y para cuantos estén interesados en esta temática.

La mente, así como todos los metales y demás elementos, pueden ser transmutados, de estado en estado, de grado en grado, de condición en condición, de polo a polo, de vibración en vibración. La verdadera transmutación hermética es una práctica, un método, un arte mental.
                         
Como indicamos anteriormente, los hermetistas fueron los verdaderos creadores de la alquimia, de la astrología y de la psicología, habiendo sido Hermes el fundador de esas escuelas de pensamiento. De la astrología ha derivado la astronomía moderna; de la alquimia ha surgido la química, y de la psicología mística la psicología moderna. Mas no debe suponerse que los antiguos fueran unos ignorantes respecto a lo que las escuelas modernas creen de su exclusiva propiedad. Las inscripciones grabadas en las piedras y monumentos de Egipto prueban concluyentemente que los antiguos poseían el más perfecto conocimiento acerca de la astronomía, mostrando la construcción de las mismas pirámides una relación estrechísima entre sus designios y su conocimiento de la ciencia astronómica. 

Tampoco debe suponerse que ignoran la química, pues los fragmentos de antiguas escrituras descubiertas muestran que estaban muy familiarizados con las propiedades químicas de los cuerpos.  En una palabra, sus teorías respecto a la física han sido posteriormente verificadas y confirmadas por los últimos descubrimientos de la ciencia moderna, sobre todo en lo que se refiere a la constitución de la materia. 

Lejos de ignorar los llamados modernos descubrimientos psicológicos, los egipcios estaban muy al corriente de todo ello, especialmente en ciertas ramas que ignoran completamente las escuelas modernas, y sobre todo en «ciencia psíquica», que tanto está confundiendo a los psicólogos de hoy en día, y haciéndoles confesar al fin que  «después de todo, bien puede haber algo de cierto en ello».  Lo cierto es que, además de la química, astronomía y psicología (esto es, la psicología en su aspecto de función cerebral), Los antiguos poseían un conocimiento trascendental de la astronomía que se llamó alquimia y de psicología trascendental titulada psicología mística. Y no solamente poseían este conocimiento interno  sino también el externo, siendo este último el único que conocen los hombres de ciencia modernos.
Entre los muchos aspectos tópicos de conocimientos secretos de los hermetistas se encuentra lo que se conoce como «transmutación mental», de la que vamos a tratar a continuación. 


«Transmutación» es el término generalmente empleado para designar el antiguo arte de transmutar los metales, especialmente los de poco valor, en oro. La palabra  «transmutar» significa  «cambiar de naturaleza, de sustancia, y de forma, convirtiéndose en otra; transformarse en otra cosa».  Y de acuerdo con esa definición, «transmutación mental» significa arte de transformar o cambiar los estados, cualidades, forma condiciones mentales, etc., en otros.

Así que podéis ver que transmutación mental no es otra cosa que una especie de química  mental; y si preferís el término, una forma especial práctica psicología mística.  Mas esto tiene un significado muchísimo mayor de lo que parece a simple vista. La transmutación alquímica en el plano mental es tan importante en sus efectos que de ser conocida sería uno de los estudios más importantes para el hombre. Y esto no es más que el principio. Veamos por qué. 

El primero de los siete principios herméticos es el de mentalismo, que afirma que «el TODO es mente, que el universo es mental», lo que significa que la única realidad que se oculta tras todo cuanto existe es mente; y el universo en si mismo es una creación mental, esto es, existe en la mente del TODO. Consideraremos este principio en las sucesivas lecciones, pues ahora vamos a estudiar sus efectos, suponiendo que dicho principio fuera cierto. 

Si el universo es de naturaleza mental, entonces la transmutación mental debe ser el arte de cambiar o transformar las condiciones del universo, trátese de la materia, de la energía o de la mente. Así que esa transmutación no es otra cosa que la magia, de la que tanto han hablado los escritores antiguos en sus obras místicas, pero acerca de la cual daban tan pocas instrucciones prácticas. Si todo es mental, entonces la posesión del medio que permita transmutar las condiciones mentales debe hacer del Maestro, el dirigente y controlador de las condiciones materiales, así como de las operaciones llamadas mentales. 

Es muy cierto que nadie, excepto los alquimistas mentalistas más avanzados, han alcanzado el grado de poder necesario para dominar las condiciones físicas más densas, tales como los elementos de la naturaleza, la producción y cesación de las tempestades, la producción y cesación de terremotos u otros fenómenos físicos de cualquier clase, pero que tales hombres existieron y que existen es una cosa que no duda ningún ocultista, sea de la escuela que sea. Los mejores instructores aseguran a sus estudiantes que los Maestros existen, habiendo aquéllos tenido algunas experiencias personales que justificaban su creencia.

Estos Maestros no hacen exhibición pública de sus poderes, sino que, por el contrario, permanecen solitarios para poder así actuar y trabajar mejor en el sendero de la realización. Mencionamos aquí su existencia, meramente para llamar vuestra atención acerca de que sus poderes son enteramente mentales y que operan en el sentido de la más elevada transmutación mental, según el principio del mentalismo de «El Kybalion», que dice: «El Universo es una creación mental». 

Mas los estudiantes y hermetistas de los grados Inferiores al de Maestro, los iniciados e instructores, pueden también actuar y obrar libremente en el plano mental. Todo cuanto llamamos «fenómenos psíquicos», «influencia mental», «mentalismo», etc., son transmutación mental, pues existe un principio único, y nada importa el nombre que se dé a los fenómenos que se produzcan. 

El que practica la transmutación mental trabaja en ese plano, transformando condiciones y estados mentales en otros, de acuerdo con fórmulas más o menos eficaces. Los varios «tratamientos», «afirmaciones», «autosugestiones», etc., de las escuelas mentalistas no son más que esas mismas fórmulas (muy a menudo imperfectas y empíricas) del arte hermético. La mayoría de los que las practican son unos ignorantes comparados con los antiguos Maestros, porque no poseen el conocimiento fundamental sobre el cual está basada esa operación.

No solamente los estados mentales de uno mismo pueden ser transmutados según los métodos herméticos, sino que también puede hacerse esto con la mentalidad de los demás y, efectivamente, todos sufrimos transformaciones mentales de cualquier índole, inconscientemente, por lo general, pero a veces conscientemente, cuando comprendemos algo acerca de las leyes y los principios que los rigen, y sobre todo cuando los demás ignoran los medios de protegerse a si mismos.

Muchos estudiosos del mentalismo saben que las condiciones, materiales dependen de las mentes de los demás, y pueden ser transmutadas y cambiadas de acuerdo con los deseos de la persona que quiere modificar sus condiciones de vida. Se ha hecho esto tan público hoy en día, que no creemos necesario mencionarlo en detalle, siendo nuestro propósito únicamente mostrar la acción de este principio hermético que se oculta tras todas esas varias formas de operar, buenas o malas, porque la fuerza puede ser empleada en ambas direcciones, de acuerdo con el principio hermético de polaridad.

QQ∴HH∴ transmutemos pues, nuestras actuaciones, pensamientos y quehaceres diarios en acciones benéficas, de amor, compasión, en SALUD, FUERZA Y UNION, en fe de crear una especie humana feliz, misión de la MASONERÍA; En cambiar nosotros mismos, en ser cada día mejor, más buenos, más dignos, tanto en el hogar, como en el trabajo y en general en todas las relaciones humanas, para hacer de nosotros UN TEMPLO ESPIRITUAL, UN TEMPLO MENTAL, en armonía con nuestros semejantes y con todo el Universo.
Es cuanto, V.·. M.·.  Q.·. H.·. Prim.·. Vig.·.  Q.·. H.·.  Seg.·. Vig.·. y  QQ.·. HH.·. Todos.

Or.·. de  Antimano, 10 de Noviembre de 2003 (e.·.v.·.)
Fraternalmente








Saturday, September 19, 2009

DOGMA Y RITUAL DE LÉVI

Estaba reservado al siglo XVIII el reírse,a al vez,de los cristianos y de la magia,cubriendo de fango de igual modo las homilías de Juan Jacobo que los prestigios de Cagliostro.
Sin embargo,en el fondo de la magia hay ciencia,como en el fondo del cristianismo hay amor,y en los símbolos evangélicos vemos al verbo encarnado,adorado en su infancia por tres magos a quienes guía una estrella(el ternario y el signo del microcosmos)y recibiendo de ellos el oro,el incienso y la mirra;otro ternario misterioso
bajo cuyo emblema están contenidos alegóricamente los más elevados secretos de la cábala.
El cristianismo no debía odiar a la magia;pero la ignorancia humana siempre tiene miedo de lo desconocido.
La ciencia se vio obligada a ocultarse para librarse de las apasionadas agresiones de un amor ciego;se envolvió en nuevos jeroglíficos,disimuló sus esfuerzos y disfrazó sus esperanzas.Entonces fue creada la jerga de la alquimia,continua decepción para el vulgo,ansioso de oro,pero lengua viva para los verdaderos discípulos de 
Hermes(...)